Archivo para 6 marzo 2010

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Escolapios o la lenta descomposición.

El Concilio Vaticano II marcó un antes y un después en la vida de las órdenes y congregaciones religiosas de más solera en la Iglesia Católica. Jesuitas, dominicos, etc..,  han sido y son,  salvo muy honrosas excepciones condenadas a la marginalidad en la vida interna del grupo, fieles apóstoles de las visiones más extravagantes, tendenciosas y torticeras derivadas del “aggiornamento” conciliar.  Dichas visiones han llegado a tal punto que han desnaturalizado por completo el espíritu propio y original de aquellos fundadores intrépidos que un día decidieron entregar su vida a Dios y al prójimo dando a luz a una fecunda familia religiosa.  Estos grupos sobreviven hoy como “outsiders” impenitentes en el seno de una Iglesia que, gracias a Dios, camina en dirección opuesta. Ciegos a la realidad de un estrepitoso fracaso, buscan desesperados toda clase de subterfugios para hacer menos evidente el único hecho que iguala este tipo de colectivos eclesiales: La más absoluta esterilidad.

Un caso paradigmático son los Clérigos Regulares de las Escuelas Pías, también conocidos como escolapios que, fundados en 1597 por San José de Calasanz y con una admirable historia de servicio a la santificación de la juventud a sus espaldas, van camino de su total extinción.

Pese a que en províncias de África, por los motivos que todos conocemos, o de Europa del Este, donde conservan una forma de vida religiosa más acorde a su tradición,  siguen teniendo algunos novicios, la situación es realmente dramática. Tomando como ejemplo la Província de Cataluña que cuenta con 20 centros educativos en su jurisdicción, basta darse una vuelta para ver colegios gigantescos sin un solo efectivo religioso, sin una formación católica clara o reconocible y en manos exclusivas de “laicos” comprometidos con su peculiar sistema de valores. Paradojicamente, esta decadencia moral y religiosa va acompañada de  un florecimiento económico notable. Propietaria de inmuebles millonarios, titular de fundaciones que reciben subvenciones astronómicas, etc.., mientras los escolapios son cada vez menos y más ancianos, son infinitamente más ricos que aquellos que un día decidieron entregarse a la enseñanza de los niños más pobres.

En la Província de Cataluña, este furor por laico, acompañado del silente terror a la ausencia de vocaciones religiosas,  ha dado a luz un invento que consiste en reclutar seglares e integrarlos dentro de la propia Escuela Pía. Juzguen ustedes mismos las fotos de la peculiar ceremonia de “votos laicos” que  fue presidida por el Superior Provincial, Jaime Pallarolas y por el Superior General de la Órden, Pedro Aguado, cuya visita a la Província coincidió con tan magno evento. Vivir para ver.

Fotografías: http://epc.escolapia.cat

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